“Tu madre, tu padre, sabes que están esperando algo de tí, ¡voy a conseguirlo!”
Khalid nació en un pequeño pueblo del interior de Marruecos. Según su entrenador es un jugador técnicamente perfecto y nunca se altera. Es responsable, estudioso, enamorado del fútbol y acaba de entrar en la directiva de Darna. Estudia un grado medio de electromecánica y su mayor ilusión es ir a la universidad.
“Le dije a mi madre: Necesito hacer este viaje. Necesito esta oportunidad. Tus padres ven el peligro en la travesía pero tú ves otras cosas”.
“Nos dejaron a la deriva un barco de plástico como el que la gente lleva a la piscina. Allí estás solo. Cuando no hay nadie que te ayude piensas ¿qué estoy haciendo? ¿Y si se rompe? ¿Vas a nadar? ¿Hasta cuándo vas a aguantar?”.
Aquí vive con una familia de acogida “ellos ya son parte de mi vida, nunca lo voy a olvidar, me están ayudando mucho”.
Khalid a veces está triste porque echa de menos a sus padres pero nunca se permite a sí mismo pensar que ha fallado en algo: “se que lo voy a conseguir si sigo luchando”.