“Tu tienes suenos, yo tambien tengo suenos”
Souleymane desde pequeño ha mirado al futuro. No podía imaginar su vida encerrado en un solo lugar. Aunque creció en Mauritania, lejos de la guerra de su Mali natal, su deseo de
«conocer el mundo» lo empujó a tomar una decisión valiente y silenciosa.
Con solo dieciséis años, se lanzó al mar en una patera con 47 personas,
guardando el secreto de su viaje para que su madre no viviera con miedo. Tras cuatro días de incertidumbre sobre las olas, llegó a Canarias con la madurez de quien ya sabía lo que era trabajar duro en el taller mecánico de su tío.
Hoy, a sus dieciocho años, Souleymane ha cambiado las piezas de los coches por la madera de la carpintería, estudiando con la mirada puesta en un horizonte claro: trabajar para volver a abrazar a su madre y a sus dos hermanas pequeñas, de seis y ocho años, a las que no ve desde hace más de dos años. Para él, el campo de fútbol es el lugar donde el silencio de la
distancia se llena de voces amigas; “aquí dejó de ser un extraño para ser parte de una familia que celebra junta”.
Souleymane aprendió a cocinar con su madre y ahora su plato favorito, el mafe es el que cocina para sus compañeros de piso; compartir la cocina es,también, una forma de decir «estoy en casa».