“Todos somos personas que caminan bajo el mismo sol”
Es el mayor de siete hermanos en un país en guerra. Su padre no le dehaba jugar al fútobl en la calle por miedo a ser secuertado por al guerrilla y hecho niño soldado. Ayudaba desde pequeño en el negocio familiar pero en su interior latía un sueño que lo llevó a cruzar el mar en una patera. Cuatro días en un viaje donde “te haces hombre» para vencer al miedo y el hambre.
Hoy, es el capitán del equipo de CEAR de refugiados, un líder que ha aprendido español en tiempo récord para poder estudiar fontanería y electricidad. Su motor es una promesa silenciosa: trabajar duro para comprarle una casa a su madre y verla sonreír, algo que sueña desde que se despidió de ella hace cinco años.
Adora los animales y los pájaros y echa de menos el caballo que dejó en Mali al cuidado de su hermano pequeño. Y aunque guarda el recuerdo de su abuela «aquí, en el corazón», sus compañeros de fútbol son hoy su segunda familia.