Abel es de Barcelona y se incorporó al Darna tras una cena de amigos en las que le hablaron del proyecto Darna y le encantó.
De toda la vida es un apasionado del deporte, en especial del fútbol, es una persona ordenada, seria, respetuosa y con un especial sentido para el colectivo. A sus 37 años está como si tuviera 20 a nivel físico, nos dice su entrenador.
El único zurdo del equipo trabaja en el Registro Mercantil y suma su tercera temporada en el equipo. “Hay gente que sí es racista y que aún tiene ese pensamiento de que es superior… -afirma- todos venimos de donde venimos, todos somos personas iguales”.
Su sueño para el proyecto es que la gente se acerque a conocer a los chicos para entender sus inquietudes y el esfuerzo que hacen día a día por integrarse y por sacar el equipo adelante.