“Un inmigrante es alguien que viene de otro país, o que nació aquí y viene de otro lado, pero al final es igual”
Emily tiene una sabiduría y una madurez innatas que desarman. Llegó a España desde Honduras un mes de septiembre, justo a tiempo para empezar el colegio, porque su madre vino decidida a buscar un trabajo
y un futuro mejor.
Aunque se ha adaptado magníficamente a su nueva vida, en su memoria sigue latiendo con fuerza la nostalgia y el sabor de su tierra natal: «A mí de Honduras me encantaban los pollos con tajada, las tortillas y los frijoles y, sobre todo, mi abuelita».
Empezó a jugar al fútbol cuando estaba en primero de primaria. En el terreno de juego ha aprendido a compartir carreras, goles y algún que otro enfado con sus compañeras, descubriendo que lo verdaderamente valioso de un súper equipo es saber perdonarse, abrazarse y seguir divirtiéndose juntas.
Su mente inquieta y llena de sueños no se conforma con una sola profesión para el futuro; por eso, tiene un plan perfecto para ser dos cosas a la vez: quiere ser profesora «los martes y jueves» y «maestra de kárate los lunes y miércoles». Alegre, decidida y espontánea, tiene claro cuál es su mayor ilusión: «quiero salir en la tele de mi casa».